Relatos breves para una Cartagena extensa (IV): La plaza que el Diablo no abandona

24 07 2006

La Plaza de Santo Domingo suena hoy, muy distinto a como –imagino– debía sonar, verse, olerse y transpirarse hace 455 años. Pero algunas cosas, hoy, por lo menos se parecen. Las plazas en el centro histórico de Cartagena se formaban por la necesidad de que los aldeanos tuvieran un mínimo espacio para la entrada y salida de las misas y, por ello, las pocas plazas que tiene esta ciudad son unos claros que quedaban delante de las iglesias. Hace 430 años, muy cerca de allí, funcionaba el poco amable Tribunal de la Santa Inquisición, por lo cual toda muestra de inteligencia era susceptible de ser ‘corregida’. Y más si provenía de una mujer, lo cual era, irremediablemente, síntoma de una presunta brujería por lo cual creo que la efusividad y la “cheveridad” eran expresiones para guardar. Seguramente los grandes señores como el Marqués de Valdehoyos y otros entraban a la plaza en medio del estallido de las herraduras de sus caballos contra el adoquinado de la Plaza para mostrar toda su autoridad e intimidar a los nuevos esclavos. La leyenda dice que poco antes de la culminación de la torre de la iglesia, el Diablo en persona, cual ‘traqueto’, se le dio por derrumbar la torre y de un brinco se aferró a la estructura, zarandeándola con fuerza y aunque no pudo arrancarla de tajo, si la dejó torcida. Imagino que los constructores de la época se inventaron tal leyenda para evitar que le cayeran los eventuales ‘interventores’ como si se tratara de un puente vehicular en Bogotá…

En 1588, dos años después del asalto del pirata Francis Drake, al gobierno de turno se le ocurrió algo así como un impuesto del 4 x 1.000, pero fue nada menos que una ‘limosna’ de 500 pesos mediante Real Cédula, para comenzar las reparaciones necesarias para el edificio.Hoy, en la Plaza no se ve al Diablo, pero sí a las ‘diablas’ que hostigan a los turistas ingleses que buscan las esmeraldas, pero ahora por las buenas, sin saltarse la muralla; los negros no son esclavos de ningún marqués, pero sí están esclavizados por la necesidad de comprarse las últimas ‘zapatillas’ Nike; las tiendas de abarrotes en las que se conseguían brebajes para curar los males del trópico, fueron desplazadas por los bares donde muchos turistas esperan contagiarse del trópico, aunque a veces no se encuentren lugares plenamente cartageneros, sino varios bistrot, bodeguitas habaneras, trattorías, y demás importaciones culturales. Imagino que sus dueños utilizan la misma lógica del ‘gringo’ promedio: “De México para abajo todo es lo mismo”. Por eso hay desde comparsas de bullerengue, hasta mariachis, soneros, boleristas y palenqueras. A 5.000 ‘barras’, estas últimas reciben más ingresos al día por posar en las fotos, que por la venta de sandía o mango. Tomarse una cerveza allí debería ser sinónimo de un descanso apacible, pero es la infortunada ronda de estar evadiendo a todos los vendedores ambulantes que ofrecen las réplicas de la Mujer Reclinada (‘la gorda)’ de Botero, los auténticos ‘Mont Black’ (sic), las gafas, las camisetas con las murallas dibujadas y hasta sombreros agüadeños.

Hoy, más de 500 años después, los colombianos siguen intercambiando baratijas, pero por el ‘oro’ de los industriales y turistas extranjeros que intentan descansar un rato en un destino alternativo. La arquitectura está ahora menos preparada para la defensa del bastión y más al ataque al consumidor; quizá por eso, algunas casas conservan los viejos candados que los jinetes abrían desde su silla de montar, pero otras han cambiado los viejos portones de madera de cedro por las vitrinas minimalistas en vidrio de Silvia Tcherassi, Bettina Spitz o Hernán Zajar. Tampoco son ya los piratas Drake y Morgan los que azotan el mar caribeño, sino una nueva generación de mercenarios que venden las copias ilegales de la música de Don Ómar y a la única reina a la que rinden tributo es a Ivy Queen.

Cartagena es exuberante, una ciudad mágica que poetas, músicos, escritores y demás locos siguen evocando en sus relatos juglares, pero hoy es una ciudad distinta o, mejor, tres ciudades entorno a una sola: la idílica, la que alimenta sus leyendas en una plaza a la que hasta al Diablo le dio por torcer sus bases.


Acciones

Information

5 responses

24 07 2006
Mario

No suelo dejar comentarios, pero soy un fiel lector de su blog. Felicitaciones porque esta serie de crónicas ha estado muy buena.

Saludos desde Armenia,

Mario Carrasquilla

24 07 2006
Camilo Andrés Mosquera

Buenas crónicas (Relatos cortos) Víctor

Tu blog es lo máximo

24 07 2006
EDITOR GENERAL OIMC

Bueno, pues gracias por describirme ya no las “dos”, sino las “tres” Cartagena´s. Recuerdo que empezaste la primera parte de esta serie, con la advertencia de que este NO era un manual para crónicas. Pues me alegro. El estilo de los escritos para mí es totalmente NATIONAL GEOGRAPHIC (la cual prefiero francamente, odio los relatos sonsos). Mi hermano: ¡Estás destinado al éxito!

24 07 2006
Víctor Solano

Hola Mario: Gracias por aparecerte y ojalá sigas dejándonos comentarios.

Huyyy Camilo: Muchas gracias por ese comentario tan efusivo. No croe que mi blog sea lo máximo, pero si estpy muy orgulloso de que le guste bastante a los pocos lectores. No estamos aquí para lelnar estadios, sino para ‘contertuliar ‘de forma virtual sobre estos temas que nos seducen.

Hola Thilo: Mil gracias Thilo por tus palabras. Estoy muy lejos de hacer relatos National Geographic, medio para el que el que me encantaría escribir o enviar fotos algún día. Escribo para mis amigos lectores, y que como dijo algún día García Márquez: “Escribo para que mis amigos me quieran más”.

26 07 2006
Jcap2

Muy interesantes tus crónicas sobre nuestra bella ciudad, quisiera saber si vives en Cartagena ya que de tus escritos se denota un conocimiento profundo sobre la ciudad, un saludo http://realcartagena.blogcindario.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: